'Raíces profundas' de George Stevens


Shane (1953)_Cinemagraph by ©Cine Gratia Cinema


Cuando pensamos en héroes solitarios que se marchan al atardecer, en el estruendo de los disparos de un revólver y en el eco de la voz de un niño, pensamos en Raíces profundas (Shane, 1953, George Stevens). Un film que, ya desde su estreno, caló hondo en los espectadores hasta consolidarse como una cinta mítica e imprescindible para todo amante del cine. Tras una fábula sobre la lucha entre el bien y el mal –representados por colonos y ganaderos–, visto a través de los ojos de un niño, subyace un sentido mensaje, una trascendente reflexión sobre el uso de las armas. La película posee además un magnetismo sutil, imponente e inescrutable. Como el inmortal personaje encarnado por Alan Ladd, nos adentraremos en el valle de Jackson Hole para desgranar la labor de su director, George Stevens. No se vayan, por favor.


Lo que no sabías sobre... Alan Ladd



Alan Ladd fue uno de los actores de la etapa dorada de Hollywood que, a pesar de su reducida estatura, llegó a convertirse en una auténtica estrella de dimensiones estratosféricas. Pocos personajes como el de Shane en Raíces profundas (Shane, 1953, George Stevens) calaron tan hondo en una audiencia que incluso, en nuestros días, sigue gritando ¡No te vayas, Shane! No te vayas. El paso del tiempo ha difuminado una leyenda que hoy en día sería mayor de no ser por su prematura desaparición y porque, de algún modo, su vida representa una época que, a pesar de nuestra debilidad por ella, tuvo enormes claroscuros.

La poderosa contraposición de su sobriedad –digámoslo así– de gestos con la fuerza de su voz y su mirada, marcaron su estilo interpretativo. Sus ojos dejaban entrever en sus actuaciones, un fuero interno aplacado, un volcán cuya erupción permanece contenida. El cine negro se benefició enormemente de esta cualidad. Con interpretaciones como la realizada en Contratado para matar (This Gun For Hire, 1942, Frank Tuttle), Ladd definió una serie de personajes que revolucionaron el género y atraparon al público. Su legado en el séptimo arte es incontestable y se extendió a generaciones posteriores que lo plasmaron en sus producciones. Repasaremos, pues, una serie de datos menos conocidos que reflejan esa magia imperceptible de la que gozó Ladd en la pantalla y que le convierten –no me malinterpreten– en un grande del cine.

Cine Gratia Cinema en "Tot és comèdia" - Cadena SER

Este domingo se cumple una semana de uno de los sucesos más importantes que he tenido la oportunidad de vivir a través de este blog y de mi pasión por el cine clásico. El pasado 26 de junio, tuve la oportunidad de acudir al programa Tot és comèdia en la cadena SER dirigido por Rosa Badia, para hablar del "negro" período conocido como la caza de brujas que afectó sobremanera el desarrollo y el devenir del cine. Con motivo de la película Trumbo: la lista negra de Hollywood (Trumbo, 2015, Jay Roach) y del estreno en el Grec Festival 2016 de Las brujas de Salem basada en la obra de Arthur Miller, se discutieron temas como las listas negras en las que fueron incluidos muchos profesionales del séptimo arte o el papel del senador McCarthy y hasta el posible reflejo en la actual política de Donald Trump. Si hablar de cine es vida para mí, poder hacerlo con Emilio Gutiérrez Caba, sería como recibir tres transfusiones de golpe. Un auténtico lujo y privilegio que nunca pensé llegar a vivir.


Lo mejor del 2015


Lo mejor del 2015 por Cine Gratia Cinema


2015 fue un año especial. Como siempre, esperamos que lo mejor esté aún por venir y, desde luego, todavía queda mucho por mejorar pero a veces es necesario recordar el camino recorrido y aquello de lo que hemos disfrutado durante este período. Así que, para que no se nos olvide, en este post repasamos algunas de las novedades que ha sufrido el blog, a la vez que destacamos el libro, la película y la banda sonora que nos han hecho más felices en el año pasado y que queremos compartir.

El cine de gangsters. Parte I


Edward G. Robinson in Little Caesar (1931)


Según proclamaba Orson Welles, “los gangsters con clase son una invención de Hollywood". Probablemente tuviera razón, sin embargo han sido pieza fundamental en el cine norteamericano y, más concretamente, en el cine negro. Su mitificación cinematográfica se produce con las legendarias interpretaciones de Edward G. Robinson –en la foto superior–, James Cagney o Humphrey Bogart, por nombrar algunos. Junto con directores, guionistas, escritores y toda una serie de profesionales; ellos fueron los responsables de crear para siempre unos personajes llenos de matices que hacían añicos la frágil representación del héroe contemporáneo. Unos arquetipos que, tal vez como apunta Welles, disten mucho de la realidad que representan pero que conectaron como pocos con el público. Empezamos pues un repaso al género que los enmarca, a su huella a través del cine. El mundo es nuestro. 

'Cruise of the Zaca', Errol Flynn tras los pasos de Darwin


Errol Flynn, Zaca

“Como un ave de grandes alas, el vaivén de un barco velero es la poesía del movimiento.”
– Errol Flynn

El crucero del Zaca o Cruise of the Zaca (1952, Errol Flynn) es un corto documental dirigido, protagonizado y narrado por el actor que inmortalizó a Robin Hood. Sepultado bajo la profusión de extras de una de las cintas que le encumbró, recuperamos hoy este pequeño tesoro que proviene del mar. En colaboración con el Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California, Errol Flynn cedió su goleta, el Zaca, y financió una serie de expediciones científicas, destinadas a la investigación marina. Se trata de una pequeña cinta que, al tiempo que nos acerca a Flynn, nos revela su profundo amor por la navegación, su heredado interés por la biología y su genuino carácter aventurero. Rodeado por familia y amigos, el actor nos abre las puertas de su particular paraíso. No os perdáis un fantástico recorrido por aguas del Caribe, a bordo del Zaca.

El gran Orson Welles




George Orson Welles nació el 6 de mayo de 1915 y murió un 10 de octubre de 1985, con una máquina de escribir en su regazo. Estaba escribiendo un nuevo guión. Director de cine, productor, actor, guionista, autor de ensayos, obras de teatro, relatos e incluso columnista de prensa, fue un prolífico y polifacético artista y, sobre todo, un gran ilusionista con una concepción mágica del espectáculo que le hace diferente a los demás.

Su última aparición fue, pocos días antes de su fallecimiento, en la serie de televisión Luz de luna (Moonlighting, 1985-89, Glenn Gordon Caron), en la que hacía un cameo en el cuarto capítulo de la segunda temporada, en el que se rendía homenaje al cine negro de los años 40.

Con motivo de la efemérides que conmemora el centenario de su nacimiento, este post quiere ser un pequeño tributo a su imponente figura.